Así que vivir era esto

Cuerda, La Servidumbre, Modelo, Manos, Mujer, Ficción

Iba a decir que es más que frustrante, saber que a pesar de estar siempre intentando buscar un sitio en la sociedad, éste es revocado una y otra vez. No puedo decir que sea frustrante esta sensación de ahogo, impotencia exterminadora y de desolación; no hay una palabra que la pueda  describir. Tengo que utilizar muchas; aun así no le hacen justicia.

¿Qué a que me refiero? Sí, es muy sencillo, lo explico ahora mismo: en este país, como en el mundo entero, existen miles, millones de personas que, a pesar de su lucha constante por alcanzar una meta, aquello con lo que de alguna manera había soñado; un propósito más que loable. Se enfrenta a la condena, la dura hipocresía de los poderes: cuando digo los poderes, me refiero a ellos desde todas sus manifestaciones posibles, desde todos sus ángulos, no solo los estatales con su amplia red de corrupción y mentira. Quizás, algo incluso más importante sea el calado con el que la humanidad entera (sus gobiernos, sus países y sus gentes), incido en sus gentes (el pueblo), que no se dan cuenta del perjuicio que significa para todos, aplicar la misma doctrina del “sálvese quien pueda”. Estamos haciendo su trabajo más fácil: quedarnos cada vez más excluidos de nuestras libertades, ¡Ojo! Las de todos. Y si no, miren a su alrededor; el paisaje es desolador. Y por dios, que no les permito que tachen la expresión de “pesimismo”  (Schopenhauer), cuando está claro que es la más pura expresión del realismo (Platón, Aristóteles); es decir, aquello que simple y llanamente nos rodea, sin ambages, sin adornos. Realidad al más puro estilo de: “qué mal he dormido esta noche”. Huelga decir, que tampoco me refiero a la pandemia que ahora nos corroe explícitamente. Es otra pandemia mucho más peligrosa que vino adosada al capitalismo allá por el siglo quince. Y que tras la revolución industrial hasta nuestros días; sobre todo desde el inicio del siglo veintiuno, no ha dejado títere con cabeza. Nos ha fulminado. Barrido del mundo, como una plaga a la que hay que exterminar a toda costa. Eso sí, exprimiendonos de todo derecho humano. Pido encarecidamente que nos demos cuenta de ello. Si hay alguien que pueda frenar esta desigualdad somos nosotros, las gentes, los pueblos unidos por un bien en común, la salvaguarda y cumplimento de los derechos humanos. Es inhumano que la situación harto insostenible, a todos los niveles, siga agonizando; como si sufrir, fuese el único camino a seguir. No es cierto. Siempre hay soluciones. Está muy mal seguir mirando hacia otro sitio mientras el mundo entero se destruye. No es lícito hacerlo. El mundo no nos pertenece, ni siquiera nuestra vida: todo forma parte de un sacrificio por la tierra y por los demás; remar solo en ese sentido es un error. Ahora me da por pensar, cada vez que me echo a llorar, cuando me meten el codo para pasar, aunque por educación, debería de pasar uno: que todo en la historia se repite. Ha llovido mucho desde la democracia de Grecia. No hay nada nuevo bajo el sol; porque todo se ha repetido ya, ahí está la historia para recordárnoslo.

Da la sensación, de que el mundo, los pueblos, sus trabajadores… están dormidos. En un sueño al que han sido adoctrinados desde los medios, esa tergiversada red que es capaz de hacer una poda en nuestros cerebros y llevarnos en rebaño, sin espíritu reivindicativo por la buenas causas: deberes y derechos “democráticos”; hacia la comodidad del consumismo para satisfacer nuestras penas, en el trabajo, en la familia, en la vida…

¡Y, por dios… basta ya de echar la culpa al gobierno! El gobierno somos nosotros: la familia, los vecinos, la aldea, el barrio, el pueblo, las ciudades, las calles… 

Cuando se pierden las ganas de sacrificio por un bien común, ocurre lo que ocurre; el bien pierde terreno, progresa el mal. Detrás de esta situación hay millares de problemas que se podrían paliar, simplemente, dándonos cuenta de ello, no acostumbrarnos a ver el lamentable estado en el que están tantas personas con sus familias. Estamos dando pasos hacia atrás. Olvidando ser personas.

Dentro del mundo de la cultura también hay que sacar a la luz que, muchos de los que están en el candelero lanzando un mensaje muy guay en pro de la cultura y todo lo que hacen por ella, por detrás, no hay quien los baje del burro. Están siguiendo el mismo proceder de favoritismo que se ve en el mundo político. Es patético y lamentable que hayan politizado ciertos estamentos que deberían de remar con imparcialidad a favor de los valores de la cultura. Es una vergüenza ver como se reparten el pastel, el botín, como auténticos lobos. Si hay alguien que esté leyendo esto con objetividad y verdad, sabrá que es tan real como el rincón a donde nos han mandado a pasar frío y hambre.

Quiero que sepan que lo que está mal, hay que denunciarlo; porque no solo es un daño singular, sino que por el contrario son prácticas que hay que erradicar por el bien de la comunidad, del colectivo social: usted o yo mismo.

PD: por el bien de todos, unámonos como personas, como hermanos ante la desigualdad, por un mañana mejor que el hoy.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s