¡Pónselo tú!

Sencillamente, salió de allí. Dejó a la ciudad tras de sí, con su peso muerto encima de la barra del bar; en los adoquines del pavimento; en los plásticos; en las luces artificiales de aquel monstruo que no descansaba nunca, imperando sobre todo y sobre todos: sin espacio, sin aire. Harto de las monsergas. Sobre … Sigue leyendo ¡Pónselo tú!